Funciones · 5 de octubre de 2026

Web de boda con contraseña: cuándo merece la pena y cómo funciona

Una de las preguntas que más nos llegan antes de empezar: «¿la web es abierta al público o puede llevar contraseña?». Hasta ahora la respuesta era que la web la ve quien tenga el enlace. Desde hoy, en el plan Premium, también puede llevar contraseña.

Por qué alguien quiere su web privada

En una web de boda hay fecha, lugares, horarios y, muchas veces, fotos vuestras y vuestra historia. Para la mayoría de parejas no pasa nada porque la vea alguien más: el enlace solo circula entre invitados. Pero hay buenas razones para cerrarla:

  • Una boda íntima, en la que no queréis que la fecha y el sitio corran más allá de la lista.
  • Trabajos o perfiles públicos, en los que preferís que buscar vuestro nombre en Google no lleve a la web de la boda.
  • Tranquilidad, sin más: os gusta saber que quien la abre es porque se lo habéis dado vosotros.

Cómo lo viven vuestros invitados

Al abrir el enlace ven una pantalla sencilla con vuestros nombres y un campo para la contraseña. La escriben una sola vez en cada móvil: a partir de ahí entran directamente durante un año. No distingue mayúsculas ni espacios, así que «SanRoque2027» y «sanroque2027» valen igual; nadie se queda fuera por un detalle del teclado.

Si un día cambiáis la contraseña, todos tendrán que escribir la nueva. Útil si se ha compartido más de la cuenta.

Qué protege (y qué no)

  • La web entera: portada, «El día», la historia, la galería, el formulario de confirmación…
  • La página de mesas, donde cada invitado busca en qué mesa se sienta: lleva los nombres de vuestros invitados, así que también queda detrás de la contraseña.
  • Google: con contraseña, la web deja de aparecer en los buscadores, y al compartir el enlace por WhatsApp no se ve vuestra foto.

Lo que queda abierto a propósito es el álbum de fotos por QR, para que el día de la boda nadie tenga que teclear nada para subir sus fotos. Esas fotos tampoco aparecen nunca en Google.

Y con honestidad: una contraseña compartida no es una caja fuerte. Quien la tenga puede reenviarla. Sirve para lo que se busca en una boda, que la web la vea vuestra gente y no cualquiera.

Cómo se activa

En el editor, en el último paso («Publicar»), escribís la contraseña que queráis. Si lo dejáis vacío, la web sigue abierta a quien tenga el enlace. Os recomendamos algo fácil de decir en voz alta y de poner en la invitación: el nombre del pueblo y el año, por ejemplo.

La contraseña es parte de Premium (139 €, pago único), junto al dominio propio, el organizador de mesas y el álbum QR. Si ya tenéis Esencial, podéis pasar a Premium desde vuestro panel por 60 €.

Empezad vuestra web gratis y probadlo todo antes de pagar.

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